Llueve sobre Santiago

28 05 2013

Llueve sobre Santiago

Llueve sobre Santiago y el agua que limpia las alcantarillas y moja las semillas me recuerda a ti.

El viento me abraza tal como lo hiciste tú cuando te vi por primera vez, serás que estás en todas partes, como los arboles, las hojas, el cemento, la polución… como Dios.

O es el fulgor de tus ojos que enciende a  Santiago mientras llueve.

Anuncios




Aviso Urgente

16 11 2010

ARREPENTIDOS
Y COMBERTIDOS A CRISTO
POR QUE EL VIENE PRONTO
Y NO SE LLEVARA A CUALQUIERA
SOLO A SU IGLESIA
LOS QUE SE AN APARTADO
DE LAS COSAS DEL MUNDO.
FIESTAS VICIOS DROGAS HALCOL
DELICUENCIAS PLEITOS GROSERIAS
PROSTITUCION HOMOSEXUALISMO LESVIANISMO
HECHICERIAS IDOLATRIA ETC.ETC.
DIOS ES SANTO
Y SUS HIJOS TIENEN QUE BUSCAR
LA SANTIDAD
UNA DE LAS MENTIRAS MAS GRANDE
EL QUE MURIO SE FUE AL CIELO
Y ESTA JUNTO A DIOS = ERROR
TODO LOS MUERTO VAN AL HADES
SOLO LOS QUE EN ESTA VIDA ACEPTAN
A CRISTO COMO SU SALVADOR Y SIGUEN
SU CAMINO ASTA LA MUERTE

(Anónimo, Santiago, 14 de noviembre 2010, Hospital Sotero del Río)





La Pelota Roja

25 06 2010

Algunos saltaban, gritaban, reían o se movilizaban de un lugar a otro. Nadie estaba quieto, menos cuando la gran pelota roja salto a la multitud. (Vea las fotos)

Los brazos se la masa se alineaban debajo del gran balón lacre, con publicidad del Mundial, haciéndola rebotar sobre las cabezas de los cientos de hinchas de la selección que acudieron a ver el duelo entre Chile y Suecia, en la pantalla gigante que se instaló frente de La Moneda.

La pelota giró hasta alcanzar la calle Teatinos, allí algunos muchachos a puntapiés la llevaron por el medio de la calle hacia Huérfanos. La esfera daba saltos con dificultad y se movió torpemente hasta que con ella tropezaron varios peatones que observan desde lejos el festejo por el triunfo chileno sobre la maquina suiza.

Chile se impuso en el marcador con un gol ingresado con la cabeza por Mark González a la red de los europeos.

La pelota avasalló y botó lejos a quien andaba por su camino y siguió dando botes hasta que el aire de su interior se fue con la alegría en manos de Carabineros.





La miseria de un saqueo

29 03 2010

Una osada joven trató infructuosamente de convencer a un Carabinero para llenarle un bolso con una caja de galletas.

El muro del costado sur del supermercado Líder de Quilicura, se desplomó con el terremoto. Para tapar el forado, los empleados instalaron cajas de plástico y pallets de madera improvisando una reja. Como un reguero de pólvora, la información corrió rápidamente a las diferentes poblaciones de la comuna.
El domingo 28 de febrero todos los supermercados de la comuna se mantenían cerrados al ingreso a clientes. Según Carabineros, “debido a que algunos centros comerciales habían sufrido problemas en la infraestructura”. Sin embargo, la sensación en el ambiente era otra, los administradores querían evitar saqueos como el ocurrido en la madrugada anterior con el supermercado Ekono, cercano a la Población Parinacota.
Mujeres y niños comenzaron a reunirse desde temprano en las calles Bernardo O´Higgins, Lo Marcoleta y Las Torres. Cerca de ellos, un piquete de Carabineros, que pronto sería rodeado por la muchedumbre que pretendía ingresar a las dependencias de D&S Wal-Mart para buscar lo que no se había llevado horas antes.
Los escasos uniformados, provistos de cascos y chaquetas antibalas, apenas podían contener a la turba que prontamente superaba el medio millar de pobladores. Bastó un primer empujón para que el precario armazón de la bodega cediera dando paso al vértigo y el desbande.
El monstruo operaba con habilidad y rudeza, ordenando y clasificando el botín. Mientras, la policía determinaba el desalojo a bastonazos, aunque sin impedir el acarreo.
Momentos de alta adrenalina, algarabía y situaciones tragicómicas se dieron mientras algunas mujeres trataban de trasladar abarrotes que por el peso y envergadura era imposible. Una osada joven trató infructuosamente de convencer a un Carabinero para llenarle un bolso con una caja de galletas.
El calor sutil pero intenso del sol de marzo, fue aplacado por la refrescante agua del guanaco que a esa hora había llegado junto a miembros de la Policía de Investigaciones (PDI), la lluvia expedida por el lanzagua humedeció las cajas de cartón, deteriorándolas dejando algunos productos en el suelo a modo de obsequio y degustación a quienes miraban el espectáculo desde la veredera del frente.
Los minutos pasaban y todo el abundante menú policial que se acostumbra ver los 1° de Mayo u 11 de Septiembre se hizo presente. No habían, eso sí, consignas antisistémicas, barricadas, capuchas ni molotov.
Miembros de la PDI, cargando armamento de grueso calibre, terminaron por desocupar la bodega de los sueños donde literalmente quedaron los despojos de los despojos a merced de las ratas.
Una vez afuera corrían a perderse. Se rumoreaba que todos serían detenidos y que en los alrededores un auto blanco merodeaba con sus ocupantes armados esperando arrebatar la mercadería.
Afuera quedó mucha gente. Algunas pobladoras permanecieron esperando con bolsos vacios. Camionetas Chevrolet, doble cabina, trasladaban a pobladores hacia la puerta del Líder, un helicóptero del Ejército sobrevolaba el lugar dispersando el humo de las lacrimógenas.
Margarita y Luisa son vecinas de la Población Raúl Silva Henríquez, no se habían visto nunca, pero el sismo las unió en la puerta del supermercado. Margarita, de avanzada edad, escuchó en la plaza que allí regalarían víveres.
“Estamos durmiendo en la calle, ya no nos quedan alimentos”, decía Margarita. “Con restos de harina y colaboraciones estamos haciendo pan en mi horno para todos”, lo que esas alturas era una buena alternativa considerando que en algunos sectores de la comuna el kilo sobrepasaba los $2500 pesos.
Paralelamente un tumulto, compuesto mayoritariamente por dueñas de casa, escuchaba atentamente a Carmen Gloria Arroyo, “La Jueza”, quien junto Ivette Vergara, del programa “Gente como tú”, de Chilevisión, trataban de calmar los ánimos y de parlamentar con la horda. Arroyo recita al pie el Código Civil. Ambas se ofrecen como mediadoras para intervenir con el administrador de Líder, con el fin de que autorice la venta de productos. De atrás se escuchan gritos desacreditando a las “inusitadas mediadoras” señalándoles que sus refrigeradores están llenos y sus casas perfectas después del terremoto.
Alrededor los ánimos están calientes, adolescentes se cuelgan de los barrotes de la reja, sacando de su centro el portón eléctrico. Esta acción molesta a la Jueza, quien en tono enérgico y voz alta los califica como delincuentes.
Espontáneamente las mujeres, con el carnet y su tarjeta Presto en la mano, comienzan a corear: “¡Que se vayan lo hombres! ¡Que se vayan los hombres! , no venimos a pedir, venimos a comprar!”
A la muchedumbre no le gustó la calificación de la abogada, por lo que nuevamente comienzan a gritarles insultos. El camarógrafo registra diferentes planos lo que permite exhibir la cámara a todos los presentes.
“¡Andai puro sapiando!”, gritó uno; “¡Te vamo’ a quitarte la cámara !”, vociferaron varios, por lo que nunca fue tan oportuno un “Adelante estudios”.
Vea más fotos





Veneno Contra Veneno

16 10 2009

Cuando está frente al álamo que mira a la playa son las doce y cuarto en Huentelauquén.

Cuando el sol está frente al álamo que mira a la playa son las doce y cuarto en Huentelauquén.

¿Qué hora del día es buena para beber pipeño? No sé. Nunca compro pero siempre tengo ganas de saborear ese jugo que me hace perder la soledad, me vuelve la risa al cuerpo y reúne a mis amigos.

Esperaré que el sol se mueva un poco más hacia el mar. Cuando el sol está frente al álamo que mira a la playa son las doce y cuarto en Huentelauquén. Ahora deben ser las once y media, aún no abre doña Tomasa. Su marido, José, trae Chacolí de Illapel; un vino fabricado con uva de pisco que venden barato.

En el velador me aguarda un litro y medio de pipeño, lo guardé anoche en una botella de Coca Cola, lo saqué de la garrafa que trajo mi compadre Nene, de Chipana. Allá le llaman Chocolo o chacolí, no me acuerdo. Se me ocurrió esconderlo entre las piedras, más rato me va a dar sed, pensé.





El Dante: Bolsillos Llenos y vacíos

6 10 2009
El Dante

El Dante

Calle Merced: en esta esquina funcionó por muchos años el restaurante El Dante. Entre sus parroquianos se encontraban numerosos apostadores hípicos del Teletrack de Calle San Antonio, quienes, tal como lo descrito en la Divina Comedia cruzaban por diferentes estados como el Infierno, el Purgatorio y de vez en cuando: el Paraíso; gracias a un caballo.





Andan por ahí

7 09 2009

Conversan con todos y con nadie

Conversan con todos y con nadie

Huérfanos, Ahumada y Bandera son sus habitaciones; las gradillas de la Plaza de Armas sus camas, el basurero la cocina o restaurante donde proveerse de alimento. Son vagabundos o pacientes siquiátricos que los hospitales han dejado en la calle esclavos de su mente. Yerran simulando estar muy ocupados.

En la esquizofrenia mística, que los envuelve, todos conversan con todos y a la vez con nadie. Miran de reojo a los peatones, mientras hojean revistas o diarios viejos, La Biblia o el Nuevo Testamento azul, quizás obsequiado por algún mormón.

Leen al sol, a la sombra o en días nublados una apocalíptica lección que transforman en su verdad convirtiéndose en militantes pregoneros del fin del mundo. Sus frases buscarán el arrepentimiento para salvar a los pecadores del infierno.

Miran sin ver a nadie, transitan de una esquina a otra como un estudiante paseándose en la Biblioteca Nacional o niños jugando en el patio de su casa. Hombres y mujeres ataviados de dos o tres pantalones, chalecos, abrigos rotos. La moda no incomoda.

Los sacos con basura son tesoros. Los más jóvenes fuman y fuman, haciendo humo, su rutina. Se instalan a pierna larga, como barricada humana cortando las veredas por la mitad. La sombra de los edificios los protege del sol en verano, de la lluvia en invierno, pero también de los transeúntes que los esquivan como a los muebles de su casa.

Se las arreglan para encender las colillas robadas al viento. El montón de pelo sobre su cabeza rubia, morena o calva no sabe de peinetas y champú hace años y pesa más que su cuerpo completo.
Sus fisonomías que muestran sufrimientos anteriores hoy viven horrores de purgatorio. Caminan hablando con su alma en la mano y en extraños lenguajes portando una verborrea imaginaria que conjuga el dolor.

No se amilanan si usan una polera sin mangas con cero grados de temperatura, menos si se trata de mostrar el vientre que se topa con la espalda. Poleras encima de camisas, faldas sobre pantalones, verdes con morado, botas encima de chalas, se visten estrambóticamente, como la injusticia que los tiene en la calle.

Transitan por ahí. Mientras se dirigen a ninguna parte sin pedir indulgencia.